Domingo cuarto Tiempo Ordinario (1 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Deut 18,15-20 (“Yo suscitaré en medio de ellos un profeta… pondré mis palabras en su boca”); 1Cor 7,32-35 (“Yo os quisiera libres de preocupaciones… os digo esto para moveros al trato asiduo con el Señor sin división”); Mc 1,21-28 (“Les enseñaba como quien tiene autoridad”):

Contemplación, vivencia, misión: Sólo Jesús puede dar sentido a la vida. El mismo Dios que había dado la ley (en el corazón o conciencia y, especialmente, en el A.T.) puede profundizarla y aclararla. Jesús es auténtico y coherente: enseña amando la verdad plena, de la que él es epifanía personal. Sólo él puede asumir la vida de cada uno y convertirla en su propia biografía. Algunos son llamados a ser signo especial de su amor esponsal y virginal, con un corazón “indiviso”.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La “autoridad” de Jesús consiste en inserirse como hermano en nuestra historia, por ser el único que puede dar sentido a la vida de cada uno. Esta “autoridad” se capta sólo con la actitud de dejarse sorprender por su palabra como María (cfr. Lc 2,19.51), abriendo el corazón a los designios de Dios Amor.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu:El Espíritu nos conduce a “mirar al pasado con gratitud… vivir el presente con pasión… abrazar el futuro con esperanza” (Papa Francisco, Carta  Apostólica, I)

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