Martes semana cuarta Tiempo Ordinario (3 febrero 2015, S.Blas)

De Corazón a corazón: Heb 12,1-4 (“Debemos liberarnos… fijando nuestra mirada en Jesús… quien soportó la cruz”); Mc 5,21-43 (A la mujer enferma: “Tu fe te ha curado”; a la niña muerta: “Levántate”)

Contemplación, vivencia, misión: Nos liberamos de nuestros condicionamientos atrofiantes, mirando a Cristo crucificado. Entonces las palabras del Padre se dirigen también a nosotros: “Mi Hijo amado”. Ahora Cristo resucitado nos acompaña y actualiza todo lo que aconteció en el evangelio: “Levántate”. La vida es hermosa y sorprendente.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María, “modelo de fe vivida”, nos acompaña con su presencia (real) activa y materna. "La presencia de María tiene una importancia fundamental tanto para la vida espiritual de cada alma consagrada, como para la consistencia, la unidad y el progreso de toda la comunidad" (Juan Pablo II, VC 28)

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “La vida consagrada contempla a María como modelo sublime de consagración al Padre, de unión con el Hijo y de docilidad al Espíritu, sabiendo bien que identificarse con « el tipo de vida en pobreza y virginidad » de Cristo significa asumir también el tipo de vida de María” (VC n.28).

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