Miércoles semana cuarta Tiempo Ordinario (4 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Heb 12,4-7.11-15 (“El Señor corrige a quien ama como a hijo… Buscad la paz con todos y la santificaicón”); Mc 6,1-6 (En Nazaret: “¿No es éste el carpintero, el hijo de María?… Se escandalizaban de él… Recorría los pueblos enseñando”)

Contemplación, vivencia, misión: Nazaret será siempre la quintaesencia del misterio de Jesús, escondido en su vida ordinaria y luego muerto en cruz. Es su misterio de “Pascua”: “pasa” por la cruz para llegar a la resurrección. “Los suyos” están llamados a “una vida escondida con Cristo en Dios” (Col 3,3). Ahí le siguieron los discípulos durante su vida pública, para compartir el mismo misterio y el mismo “escándalo” de quien era “el hijo de María”.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Un título tan hermoso como el de “hijo de María”, se convirtió en un menosprecio por parte de quienes habían hecho de Dios un artículo de “descarte”, de “quita y pon”.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Cercana a Cristo, junto con José, en la vida oculta de Nazaret, presente al lado del Hijo en los momentos cruciales de su vida pública, la Virgen es maestra de seguimiento incondicional y de servicio asiduo. En ella, «templo del Espíritu Santo», brilla de este modo todo el esplendor de la nueva criatura” (VC n.28)

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