Viernes semana cuarta Tiempo Ordinario (6 febrero 2015, Mártires japoneses)

De Corazón a corazón: Heb 13,1-5 (“Permaneced en el amor fraterno”); Mc 6,14-29 (Herodes, que había decapitado al Bautista, decía: “Juan ha resucitado”)

Contemplación, vivencia, misión: “Todo va por amor”, decía Santa Teresa. Es la característica del cristianismo: “Amad, perdonad” (sermón de la montaña), “amaos como yo os he amado” (mandamiento nuevo). Lo difícil es concretar este amor en nuestras circunstancias de aquí y ahora: el prójimo concreto, no el “siguiente”; la comunidad o familia en que me encuentro, sin añoranzas del pasado ni imaginaciones futuristas. Vivir y anunciar este amor, comporta el riesgo de ser mal interpretado: el “Precursor” (Juan Bautista) pagó este anuncio con su vida.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La Virgen había meditado y guardado en su corazón las palabras de Zacarías sobre Juan: “Tú, niño, irás delante del Señor a preparar sus caminos” (Lc 1,76). Ahora nos acompaña para hacernos “exégesis viviente” y anunciadores del evangelio, precursores del Señor.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “La Iglesia invoca sobre las personas elegidas el don del Espíritu Santo y asocia su oblación al sacrificio de Cristo” (VC n.33)

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