Sábado semana cuarta Tiempo Ordinario (7 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Heb 13,15-17.20-21 (“Ofrezcamos sin cesar, por medio de Él, un sacrificio de alabanza a Dios”); Mc 6,30-34 (“Venid a un lugar solitario para descansar… Vio mucha gente y sintió compasión de ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida de Jesús es siempre “oblación” por nosotros, para hacer de nuestra vida una “oblación” unida a la suya. Con él, el camino de la vida se emprende con el gozo de compartir, ayudar y también descansar. La pauta la da él: vivir en sintonía (“compasión”) con todos, porque en el fondo de cada corazón siempre hay búsqueda de verdad y de bondad. Quien busca la verdad y la bondad, busca a Jesús.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El gesto mariano de colocar maternalmente a Jesús en el pesebre y de ofrecerlo en el templo (cfr. Lc 2,7.22), constituye también su actitud maternal respecto a nosotros, “bautizados” en Cristo.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: Las vocaciones cristianas se complementan y ayudan mutuamente. “La vida consagrada aviva continuamente en la conciencia del Pueblo de Dios la exigencia de responder con la santidad de la vida al amor de Dios derramado en los corazones por el Espíritu Santo (cfr. Rom 5, 5), reflejando en la conducta la consagración sacramental obrada por Dios en el Bautismo, la Confirmación o el Orden” (VC n.33).

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