Domingo quinto Tiempo Ordinario (8 febrero, Sta Josefina Bakhita)

De Corazón a corazón: Job 7,1-4.6-7 (“Recuerda que mi vida es un soplo”) 1Cor 9,16-19.22-23 (“Ay de mí si no predicare el Evangelio… Me he hecho todo para todos”) ; Mc 1,29-39 (“Curó a muchos… Se fue a un lugar desierto y allí oraba… Vamos a otras partes”):

Contemplación, vivencia, misión: La vida sólo merece vivirse si es para continuar la obra evangelizadora de Cristo, al estilo de Pablo: “hacerse todo para todos” (1Cor 9,22). Equivale a vivir para acompañar, escuchar, compartir, sanar, como Cristo, con él, en él y por medio de él. La vida de Jesús y la nuestra es misión según el proyecto de Dios, que no tiene fronteras. No es honesto “privatizar” la salvación y olvidar a los demás.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Desde Nazaret (el suyo y el nuestro) Ella enseña a vivir de corazón la armonía entre la contemplación (“desierto”) y la misión (“vamos a otras partes”), en sintonía con los amores de su Hijo.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “A este respecto, es sugestiva la página neotestamentaria que presenta a María con los Apóstoles en el Cenáculo en espera orante del Espíritu Santo (cfr. Hech 1, 13‑14). Aquí se puede ver una imagen viva de la Iglesia‑Esposa, atenta a las señales del Esposo y preparada para acoger su don” (VC n.34).

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