Lunes semana quinta Tiempo Ordinario (9 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Gen 1,1-19 (“Creó Dios los cielos y la tierra… y vio Dios que todo era bueno”); Mc 6,53-56 (“Cuantos tocaban la orla de su manto, quedaban sanos”)

Contemplación, vivencia, misión: El “principio” de la primera creación (Gen 1,1) remite al “principio” de la nueva creación en Cristo (cfr. Jn 1,1ss). Las creaturas son una voz de Dios que comienza a hablarnos de su Hijo. Todas las cosas son buenas, como hechuras que han tenido origen en el amor de Dios hacia el ser humano. Pero el egoísmo del pecado ha roto la armonía de verdad y bondad existente en la creación. Y nuestra sorpresa ha sido mayor: Dios se ha hecho realmente hombre para compartir nuestra historia. “Tocarle” para sanar significa no dudar de su amor y dejarse sorprender por él.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Aquel manto y aquella túnica de Jesús eran hechura de las manos de su Madre. Cada hilito entretejido había sido un acto de amor materno en na vida ordinaria. Los vestidos de Jesús se los repartieron y rifaron en el Calvario (cfr. Jn 19,23-24), pero el amor con que se tejieron no se ha perdido, sino que continúa.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: La túnica inconsútil de Jesús es su Iglesia, está hecha de mucho hilitos. “Cada carisma comporta una orientación hacia el Espíritu Santo, ya que dispone la persona a dejarse conducir y sostener por El, tanto en el propio camino espiritual como en la vida de comunión y en la acción apostólica, para vivir en aquella actitud de servicio que debe inspirar toda decisión del cristiano auténtico” (VC n.36)

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