Viernes semana quinta Tiempo Ordinario (13 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Gen 3,1-8 (“El hombre y la mujer se ocultaron de la vista del Señor”); Mc 7,31-37 (“Se abrieron sus oídos… y hablaba correctamente”)

Contemplación, vivencia, misión: Desde el inicio de la creación, Dios quiso estar relacionado íntimamente con el ser humano. Todas las cosas hablaban de su presencia cercana y de su amor. Cuando el corazón humano se nubló por el egoísmo del pecado, las cosas dejaron de transparentarle aquella presencia amorosa y paterna. La mayor desgracia del ser humano consiste en no querer escuchar la voz de Dios. Quien sabe escuchar, sabe hablar. Sólo Jesús puede curar un corazón dividido, sordo y mudo: “Con sus heridas habéis sido curados” (1Pe 2,24).

*En el día a día con la Madre de Jesús: La “ternura de Dios” (VDo 106) respecto a las personas que sufren, tiene trazos de “maternidad”. María, como Madre de Jesús, vive en sintonía con la “compasión” o ternura “materna” de Jesús.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Toda la Iglesia espera mucho del testimonio de comunidades ricas «de gozo y del Espíritu Santo» (Hech 13, 52)” (VC 45).

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