Viernes después de Ceniza (20 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Is 58,1-9 ("El ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad… partir con el hambriento tu pan"); Mt 9,14-15 ("Cuando les será arrebatado el esposo, entonces ayunarán")

Contemplación, vivencia, misión: El "sacrificio" ("ayuno") nos hace experimentar y corregir la "pobreza" de nuestra realidad limitada. La "misericordia" ("limosna") nos hace vivir en sintonía con los hermanos. La humildad y la caridad son las dos alas de una verdadera oración, como actitud filial, por la que se encuentra siempre tiempo para relacionarse con nuestro Padre Dios. El camino de cuaresma hacia la Pascua se comparte con Cristo "esposo", "consorte" de nuestra existencia. Sólo con él, la "cruz" recobra su sentido.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María es la mujer que ponía la levadura en la harina (cfr. Lc 13,21), para elaborar "el pan nuestro de cada día" (Lc 11,3). Ella nos ayuda ahora a compartir nuestro pan con los hermanos.

*EL CAMINO DEL CORAZÓN, fidelidad al Espíritu: El Espíritu Santo puede y quiere contagiarnos del amor “esponsal” de Cristo, quien, al derramar su “sangre” (dando su vida), “por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios” (Heb 9,14). Entonces nuestro corazón se sana y se hace "pan partido" para los demás como el de Cristo “Esposo”.

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