Sábado después de Ceniza (21 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Is 58,9-14 (“Si repartes al hambriento tu pan… te deleitarás en el Señor”); Lc 5,27-32 (En casa de Mateo: “No he venido a llamar a la conversión a los justos, sino a los pecadores”)

Contemplación, vivencia, misión: Las palabras de Jesús sólo se captan en la armonía de la fe y del amor: “Si alguno me ama, yo me manifestaré a él” (Jn 14,21). Ha venido para “todos” (Mt 11,28): para Mateo el publicano, para Zaqueo, para la Samaritana… De todos “sintió compasión” (Mt 15,32), a todos nos lleva en su Corazón. Dios “misericordioso” tiene sed de nuestro amor.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Limosna” equivale a “misericordia”, como expresión de la “ternura materna” de Dios, que “hace salir su sol sobre buenos y malos”, y que se hace presente en Jesús. En la “Salve” invocamos a María “Madre de la Misericordia”.

*EL CAMINO DEL CORAZÓN, fidelidad al Espíritu: Los sentimientos de compasión, a Jesús le brotan a raudales en su Corazón, porque está “lleno de gozo en el Espíritu Santo”; es el gozo que unifica el corazón y transforma la vida en un “sí, Padre” (Lc 10,21). Y sólo así cambia la historia de verdad.

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