Martes primera semana Cuaresma (24 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Is 55,10-11 ("Mi palabra no tornará a mí vacía"); Mt 6,7-15 ("Ya sabe vuestro Padre lo que necesitáis… Orad así: Padre nuestro"…)

Contemplación, vivencia, misión: La "Palabra" personal de Dios es el mismo Jesús, que quiere vivir en nuestro corazón, para orar y para amar desde nosotros al Padre y a los hermanos. La santificación es un don suyo, como efecto de habernos "bautizado" ("esponjado", "injertado") en él. Si le dejamos orar en nosotros (diciendo con él: "Padre nuestro"), vivirá y amará en nosotros. Su actitud filial en nosotros es itinerario de santificación: humildad, confianza, entrega. "En la oración encontramos tiempo para Dios" (Benedicto XVI, Cuaresma 2011).

*En el día a día con la Madre de Jesús: El "Magníficat" de María, cuando llevaba a Jesús en su seno, es ahora nuestra oración de actitud filial: humildad ("sierva"), confianza ("misericordia"), entrega ("engrandece mi alma al Señor").

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: La “oración” cristiana consiste en dejar que Cristo, desde nuestro corazón, diga “Padre”, con su misma mirada de amor a todos los hermanos. Es la oración de las veiticuatro horas del día que transforma la creación. Hemos recibido el Espíritu Santo en nuestro corazones, “el Espíritu de su Hijo” (Gal 4,6), “para dar testimonio de que somos hijos de Dios” (Rom 8,16).

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