Jueves primera semana Cuaresma (26 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Est 14,1.3-5.12-14 ("Señor, no tengo otro socorro que tú"); Mt 7,7-12 ("Pedid… buscad… llamad… ¡Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan")

Contemplación, vivencia, misión: En la "soledad", experimentada con dolor de enamorado, se encuentra una nueva presencia de Dios. "La oración cristiana debe ir más lejos: hacia el encuentro del amor del Señor Jesús, a la unión con él" (Catecismo, 2708). Es una experiencia de un soledad llena de Dios. El Señor está más cerca cuando parece más lejano y que calla. Hay que perseverar (pedir, buscar, llamar) con el corazón abierto, hasta sentirse como “nada” (“pobre”), con las manos vacías, donde Dios Amor se complace como “Padre” en comunicarnos su misma vida por el Hijo y en el Espíritu Santo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La oración de María es de "búsqueda dolorosa" de Jesús (Lc 2,48) y de "petición" confiada (Jn 2,3), como llamada y sintonía de "corazón" a "corazón" (Mt 11,29; Lc 2,19-51). La “llena de gracia” (Lc 1,28) se sintió “gozosa por ser “pobre” y “mirada” siempre con amor (cfr. Lc 1,47-48).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: "El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe" (Catecismo, 2710). El amor de Dios es así: nos lo quiere dar todo antes de que se lo pidamos; pero quiere que nuestro corazón se abra a la confianza en su amor y al reconocimiento de nuestra pobreza radical. Es nuestra tarea responsable…

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