Sábado primera semana Cuaresma (28 febrero 2015)

De Corazón a corazón: Deut 26,16-19 ("Tu Dios te manda hoy cumplir estos preceptos… de corazón"); Mt 5,43-48 ("Amad… sed perfectos como vuestro Padre celestial")

Contemplación, vivencia, misión: La vida es hermosa cuando se hace donación imitando el amor de Dios que nos da “sus” creaturas como preparación para la donación de Él mismo. Sólo Dios es Amor y el amor viene de Él. La vida cristiana se desarrolla amando como Jesús. Todo puede convertirse en donación, porque todo es don del amor de Dios. Sólo quien ha dado la ley del amor (“amarás”: Deut 6,5) puede explicar la verdadera interpretación sobre el amor. Quien ha dicho “Yo soy el que soy” (Ex 3,14), puede decir también: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). La ley del amor sólo se puede practicar con todo el corazón y, por tanto, de corazón a corazón, aprendiendo del mismo Jesús a amar al Padre (en el Espíritu Santo) y a los hermanos, desde su mismo Corazón. La perfección consiste en amar al estilo de Dios, ser “misericordiosos” como él (cfr. Lc 6,36). “Amor saca amor” (Santa Teresa).

En el día a día con la Madre de Jesús: “Bienaventurados” quienes, por escuchar la Palabra de Dios en el corazón, como María, se dejan sorprender y modelar por el amor.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “La Iglesia ha sido siempre consciente de que la educación es un elemento esencial de su misión. Su Maestro interior es el Espíritu Santo, que penetra en las profundidades más recónditas del corazón de cada hombre y conoce el secreto dinamismo de la historia. Toda la Iglesia está animada por el Espíritu y con El lleva a cabo su acción educativa” (VC 96)

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