Jueves semana segunda Cuaresma (5 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Jer 17,5-10 (“El que se fía del Señor es como el árbol plantado a las orillas del agua”); Lc 16,19-31(“Había un hombre rico… y un pobre llamado Lázaro”)

Contemplación, vivencia, misión: Ser árbol seco o árbol fecundo, todo depende de la tierra, del aire y especialmente del "agua". Se trata del "agua viva" (vida nueva en el Espíritu Santo) que brota del Corazón de Cristo, muerto en cruz. "Ricos" y pobres", es nuestra clasificación artificial. Para Dios sólo es "rico" quien sabe agradecer y compartir los dones recibidos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María llevó en su seno "la fuente" del agua viva (Jn 4,14); la compartió y la sigue compartiendo generosamente. Desde el día de la Encarnación, nos llevaba en su seno con Cristo. Con su “sí” hasta el pie de la Cruz, ella hizo desbordar los “ríos de agua viva” (Jn 7,38), la vida nueva del Espíritu que brota del Corazón de Cristo muerto en Cruz (cfr. Jn 19,34).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “Decir «sí» a la llamada del Señor, asumiendo en primera persona el dinamismo del crecimiento vocacional, es responsabilidad inalienable de cada llamado, el cual debe abrir toda su vida a la acción del Espíritu Santo” (VC 65)

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