Lunes semana tercera Cuaresma (9 marzo 2015)

De Corazón a corazón: 2Re 5,1-15 (“Naamán… se sumergió siete veces en el Jordán… y quedó limpio”); Lc 4,24-30 (A Jesús “le arrojaron fuera de la ciudad – Nazaret -… para despeñarlo… Se marchó”)

Contemplación, vivencia, misión: El camino hacia la Pascua es camino de “bautismo” y pasa por “Nazaret”. El magnate Naamán exigía ceremonias deslumbrantes para curar de su lepra. La verdadera sanación tiene lugar en el corazón de quien se quiere “bautizar” (“esponjar”) en los mismos “sentimientos” de Jesús, que “se humilló” y, por esto, “fue exaltado” (Fil 2,5ss). La vivencia de esta fe no estará nunca de moda, porque pasa por el Calvario, aunque no termine en él.

*En el día a día con la Madre de Jesús: A Jesús le llamaron “hijo de José”, “hijo de María”. Vivió nuestro “día a día” en Nazaret y lo insertó en el suyo y en el de su Madre y nuestra.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: El “bautismo” da comienzo a un proceso de “sumergirse” en Cristo, para morir y resucitar con él. Es el gran milagro que Jesús quiere hacer en todos los corazones. La “formación del corazón” sigue las etapas de humildad (verdad, autenticidad), confianza (dejarse sorprender por el amor de Dios), entrega (“nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos”, Mensaje Cuaresma 2015)

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