Viernes semana tercera Cuaresma (13 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Os 14,2-10 (“Vuelve al Señor tu Dios… Yo los amaré de todo corazón”); Mc 12,28-34 (“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y a tu prójimo como a ti mismo”)

Contemplación, vivencia, misión: Es muy importante darse cuenta de que la Palabra que Dios nos dirige es una declaración de amor: "Yo los amaré", "amarás al Señor tu Dios". En la última cena, Jesús se hace portador de esta declaración: "Os he amado", "permaneced en mi amor" (Jn 15,9). Sólo en Jesús, Dios hecho hombre (el "Verbo Encarnado"), descubrimos que Dios se ha hecho "mendigo" de amor. La respuesta a su declaración de amor es posible, por estar "injertados" ("bautizados") en Jesús. El fiel creyente "está dando a Dios al mismo Dios en Dios… dando al Amado la misma luz y calor de amor que recibe" (San Juan de la Cruz).

*En el día a día con la Madre de Jesús: La expresión profética de Oseas ("les amaré de todo corazón") tiene significado esponsal. Nuestra relación íntima con María (Nueva Eva, figura de la Iglesia esposa), nos ayuda a vivir en sintonía con el amor tierno (maternal y esponsal) de Dios.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo es el resumen de la ley. Volver a Dios, como piden los profetas, lo traduce Jesús en abrir el corazón al Reino de Dios Amor ya presente en él y por medio de él. Nos comunica el Espíritu Santo para que amemos con Él y como Él.

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