Lunes semana cuarta Cuaresma (16 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Is 65,17-21 (“Yo creo cielos nuevos y tierra nueva”); Jn 4,43-54 (Al funcionario de Cafarnaún: “Vete, que tu hijo vive”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo está cambiando en "mejor", a pesar de las apariencias. La cercanía de Jesús, que sigue resucitado y presente entre nosotros, nos da la perspectiva de la verdad definitiva, que ya está empezando ahora, en el momento "presente". Sólo va a quedar el amor con que se hacen las cosas. En Cristo resucitado, ya estamos empezando un cielo nuevo y una tierra nueva. Él no siempre elimina el sufrimiento; pero siempre le da sentido: el gozo de compartir su misma vida donada en bien de toda la humanidad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El momento más hermoso e importante de nuestra vida terrena todavía no ha llegado: será el último momento consciente en que diremos nuestro "sí". En este ensayo de todos los días, nos ha precedido y nos acompaña María, para que Jesús mismo sea nuestro "sí".

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Los “cielos nuevos” y la “nueva tierra” están ya en un corazón que no antepone sus propias preferencias a los designios amorosos de la Providencia. Entonces se vive de esperanza: “El Espíritu y la Esposa (la Iglesia) dicen: «¡Ven!» … «Sí, vengo pronto» ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” (Apo 22,17.20)

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