Miércoles semana cuarta Cuaresma (18 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Is 49,8-15 ("¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?… Yo no te olvido"); Jn 5,17-30 ("No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado")

Contemplación, vivencia, misión: Todos los bienes de la creación, también la paternidad y la maternidad, se encuentran en Dios como en su fuente y de manera sublime. Dios ha querido manifestar su "compasión" como ternura materna. Es la palabra con que Jesús describe la actitud del padre del hijo pródigo (cfr. Lc 15,20) o su misma actitud compasiva ante una muchedumbre necesitada (cfr. Mt 15,32). Jesús, al cumplir la voluntad salvífica del Padre, es la epifanía personal del amor paterno y materno de Dios.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La ternura materna de la Madre de Jesús, hacia él y hacia nosotros, sigue siendo una realidad en nuestro caminar histórico: "La Bienaventurada Virgen… mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la Cruz… se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció con corazón maternal a su sacrificio… y, por fin, fue dada como Madre al discípulo" (LG 58).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: El corazón del creyente, como el Corazón de Cristo, nunca busca su propio interés, sino el bien de los demás según los designios de Dios Amor. El Espíritu Santo nos hace participar de este Corazón compasivo con ternura de madre, que comparte el caminar de todos los hermanos.

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