SAN JOSÉ (19 marzo 2015)

De Corazón a corazón: 2Sam 7,4-5.12-14.16 (“Yo seré para él Padre”) / Rom 4,13.16-18.22 (“Esperando contra toda esperanza, creyó”); Mt 1,16-24 (“No temas tomar contigo a María como esposa… Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús”) / Lc 2,41-51 (“Tu padre y yo te buscábamos angustiados”)

Contemplación, vivencia, misión: El “silencio” de San José queda explicado por la “Palabra” de Dios: su vida era ya sólo para Jesús, el “Salvador”, nacido de María por obra del Espíritu Santo. Fue el hombre “justo”, siempre abierto a los nuevos planes de Dios. En su vida “callada” resonó la “Palabra” personal de Dios, Jesús, a quien José pudo siempre llamar “hijo” de un modo totalmente nuevo. El “esposo” de María compartió con ella la misma "suerte" de Jesús (cfr. Mt 2,13).

*En el día a día con la Madre de Jesús: María compartió siempre con José el gozo y el dolor de pertenecer exclusivamente a Jesús: “Tu padre y yo te buscábamos angustiados”.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: La Palabra de Dios, que María “meditaba en su corazón” (Lc 2,19.51), la compartía con San José y ahora la comparte con nosotros. El corazón se unifica en el “silencio” activo y fecundo como el de San José.

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