Viernes semana cuarta Cuaresma (20 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Sab 2,1.12-22 ("Tendamos lazos al justo… condenémosle a una muerte afrentosa"); Jn 7,1-2.10.25–30 ("Yo le conozco (al Padre) porque vengo de él y es él quien me ha enviado")

Contemplación, vivencia, misión: Es un dato curioso en la historia de todos los pueblos: si alguien (un "justo") quiere hacer de su vida sólo donación sin ruidos, queda ridiculizado y puede ser "crucificado" o “descartado”. Si Jesús hubiera nacido en otro pueblo, le hubiera ocurrido lo mismo con otro tipo de “descarte”. Es la "suerte" de Jesús, que él quiere compartir con "los suyos" (como un regalo de bodas) hasta "el final" (Jn 13,1).

*En el día a día con la Madre de Jesús: María recordó siempre la profecía de Simeón sobre la "espada" (Lc 2,35). La razón de su existir era sólo la de "compartir" la misma suerte de su Hijo. Es "la mujer" (Jn 19,26), la madre "consorte", virgen fiel y fecunda (figura de la Iglesia esposa), que comparte el "dolor" y el "gozo" (Jn 16,21) de Jesús y de "los suyos".

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: … “el carácter profético de la vida consagrada, como una forma de especial participación en la función profética de Cristo, comunicada por el Espíritu Santo a todo el Pueblo de Dios” (VC n.84)

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