Sábado semana cuarta Cuaresma (21 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Jer 11,18-20 ("Yo era como cordero manso llevado al matadero"); Jn 7,40-53 ("Se originó una disensión entre la gente por causa de él… Jamás un hombre ha hablado como éste")

Contemplación, vivencia, misión: La "paz" que ofrece Jesús está basada en su donación sacrificial de "cordero manso llevado al matadero". Sólo puede hablar de paz quien deje reinar la "Verdad" y el "Amor" en su corazón. Nadie ha hablado, vivido y amado como Jesús: dándose a sí mismo y llevándonos en su corazón. Sólo Dios ama así. "El sacrificio más importante a los ojos de Dios es nuestra paz y concordia fraterna y un pueblo cuya unidad sea un reflejo de la unidad que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo" (San Cipriano, Sobre el Padre Nuestro)

*En el día a día con la Madre de Jesús: No puede haber "disensión" en la comunidad eclesial cuando el corazón está unificado por la Palabra y la presencia de Jesús. En el Cenáculo, esperando al Espíritu Santo, los Apóstoles y discípulos "oraban en sintonía con María la Madre de Jesús" (Hech 1,14).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Cuando el corazón está dividido, se produce división y “disenso” en la comunidad. “La misma vida fraterna, en virtud de la cual las personas consagradas se esfuerzan por vivir en Cristo con «un solo corazón y una sola alma» (Hech 4, 32), se propone como elocuente manifestación trinitaria” (VC n.21).

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