Domingo quinto Cuaresma (22 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Jer 31,31-34 (“Haré una Alianza Nueva… pondré mi Ley en sus corazones… ellos serán mi pueblo”); Heb 5,7-9 (“Padeció … se convirtió en causa de salvación eterna”); Jn 12,20-33 (“Queremos ver a Jesús”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo corazón humano que busca la verdad, está buscando a Jesús, quizá sin saberlo. “Queremos ver a Jesús” (Jn 12,21), es un desafío para los cristianos de todos los tiempos, especialmente en un sociedad “icónica”. A Jesús sólo lo “verán” transparentado en vidas que imiten su vida de donación. El “granito de trigo” y la “cruz” son ya el símbolo inequívoco de Jesús y de sus discípulos. “Demostremos que somos lo que creemos” (San Cipriano, Tratado sobre la muerte)

*En el día a día con la Madre de Jesús: La epifanía de Jesús se realiza en una vida totalmente donada, que se resume en el “sí” de un “corazón” que sabe escuchar la Palabra de Dios Amor como María (cfr. Lc 1,38; 2.19.71).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: (oración) “Espíritu Santo, Amor derramado en los corazones, que concedes gracia e inspiración a las mentes, Fuente perenne de vida, que llevas la misión de Cristo a su cumplimiento con numerosos carismas, te rogamos por todas las personas consagradas” (VC n.111)

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