ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (25 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Is 7,10-14 (“Le pondrá por nombre Emmanuel, Dios con nosotros”); Heb 10,4-10 (“Al entrar en este mundo dice… vengo para hacer tu voluntad”); Lc 1,26-38 (“Vas a dar a luz un hijo… Jesús… El Espíritu Santo vendrá sobre ti… Hágase en mí según tu palabra”)

Contemplación, vivencia, misión: Todos los detalles de la historia de la humanidad recobran su sentido en el "sí" de Jesús al Padre desde el seno de María, el día de la Anunciación (Encarnación del Verbo por obra del Espíritu Santo). Desde aquel momento, Jesús es el "Mediador" perfecto entre Dios y los hombres, Sacerdote y Víctima. "El Verbo se hizo carne" como "Emmanuel", Dios con nosotros, que hace de la historia humana su misma biografía. Ya podemos ser un retazo de su misma vida.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María, "con su sí a la Palabra de la Alianza y a su misión, cumple perfectamente la vocación divina de la humanidad" (Verbum Domini 27). Nuestra fe tiene su paradigma en el "sí" de María. Con ella, ya podemos hacer de la vida un "sí" insertado en el de Cristo.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “Las personas consagradas han de poseer una profunda experiencia de Dios y tomar conciencia de los retos del propio tiempo, captando su sentido teológico profundo mediante el discernimiento efectuado con la ayuda del Espíritu Santo” (VC n.73)

Los comentarios están cerrados.