Viernes quinta semana Cuaresma (27 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Jer 20,10-13 (“El Señor está conmigo”); Jn 10,31-42 (“El Padre está en mí y yo en el Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida de Jesús es “misión” para bien de toda la humanidad. Su vida nos pertenece como el gran regalo de Dios. Los demás dones o regalos (todos pasajeros) son sólo preparación o “aperitivo”. En Jesús descubrimos cómo es Dios Amor y cómo nos ama desde toda la eternidad: “Soy un pensamiento de Dios” (Bta. M. Inés; cfr. Efes 1,4ss). Cada palabra evangélica (también los gestos y silencios de Jesús) es un latido del corazón de Dios. Sin su luz, toda nuestra vida sería un absurdo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María oyó decir a Jesús niño: “Mi Padre” (Lc 2,49). En la cruz, las últimas palabras que oyó de Jesús, fueron: “Padre  -papá querido-  en tus manos” (Lc 23,46). Con ella, en el día a día, aprenderemos a ver en Jesús la epifanía personal de Dios, siempre cercano (“Emmanuel”, Dios con nosotros).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Los dones recibidos del Padre de todos, son para compartir. “En este intercambio de dones… brillará la acción del Espíritu Santo que la une (a la Iglesia) en la comunión y el servicio, la construye y dirige con diversos dones jerárquicos y carismáticos” (VC n.85)

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