Sábado quinta semana Cuaresma (28 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Ez 37,21-28 ("Los congregaré de todas partes… Los purificaré y serán mi pueblo, y yo seré su Dios"); Jn 11,45-56 ("Jesús iba a morir… también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos")

Contemplación, vivencia, misión: Nuestra lógica no entiende por qué Jesús vivió un tiempo tan breve (33 años) y murió como todos. "Tenía que morir" para vencer la muerte y dar sentido a la vida. Una hojita seca caída del árbol ya tiene sentido: la vida es hermosa si se hace donación. Entonces Dios la recupera con creces, insertándola en la misma vida de Cristo, quien "murió y resucitó por todos" para que todos "vivan para él" (2Cor 5,15).

*En el día a día con la Madre de Jesús: Así vivió María compartiendo la misma suerte (la misma "espada") de Jesús, participando en la vida de quien es "luz de los pueblos" (Lc 2,32).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “Este año nos llama también a vivir el presente con pasión. La memoria agradecida del pasado nos impulsa, escuchando atentamente lo que el Espíritu dice a la Iglesia de hoy, a poner en práctica de manera cada vez más profunda los aspectos constitutivos de nuestra vida consagrada” (Papa Francisco, Carta Apostólica, I,2)

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