Martes Santo (31 marzo 2015)

De Corazón a corazón: Is 49,1-6 (“El Señor me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor”); Jn 13,21-33.36-38 (“Jesús se estremeció… Os aseguro que uno de vosotros me entregará… Judas salió. Ya era de noche”… (a Pedro): “No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces”)

Contemplación, vivencia, misión: La debilidad de los discípulos se manifestó con frecuencia: desaconsejando el camino de la cruz, pidiendo "milagros" para castigar, buscando los primeros puestos, durmiendo en Getsemaní, negando la relación con él, abandonándolo en la pasión, dudando de su resurrección… Pero Jesús ya asumió esta realidad pecadora (también la nuestra y la de toda la humanidad) desde el seno de su Madre y nuestra, como encargo del Padre para vivificarnos en él.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Ya antes de la pasión, María había convivido con los Apóstoles, al menos en las bodas de Caná y en el inicio del seguimiento evangélico (cfr. Jn 2,11-12).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: El encargo que le dio Jesús a María ("he aquí a tu hijo") asume la debilidad de los "discípulos", quienes luego orarán en sintonía de corazón con ella en el Cenáculo, para recibir, también con ella, el Espíritu Santo (cfr. Hech 1,14).

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