SÁBADO SANTO, VIGILIA PASCUAL (4 abril 2015)

De Corazón a corazón: Ex 14,15-31.15,1 (paso del mar Rojo); Rom 6,3-11 (“Llevemos una vida nueva… Por el bautismo… consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús”); (Año B) Mc 16,1-7 (“Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le pusieron”)

Contemplación, vivencia, misión: El camino pascual es camino de bautismo: dejar que Cristo comparta nuestra historia personal y colectiva, para configurarnos con él. Es él quien tiene la iniciativa de hacerse encontradizo. “En la noche de Pascua, la Iglesia canta el Exultet, expresión de alegría por la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte… La alegría cristiana nace del saberse amados por un Dios que se ha hecho hombre, que ha dado su vida por nosotros y ha vencido el mal y la muerte; es vivir por amor a él” (Mensaje para la Jornada Mundial Juventud, 2013). El cristiano es coherente cuando su vida expresa el misterio pascual de Cristo muerto y resucitado para comunicarnos una vida nueva.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La mañana del sábado santo fue “la hora de la Madre”, la hora de María, que, ahora con la Iglesia, vive pendiente de la resurrección de Jesús.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Oración a María: “Con esta fe, que en la oscuridad del Sábado Santo fue también certeza de la esperanza, te has ido a encontrar con la mañana de Pascua. La alegría de la resurrección ha conmovido tu corazón y te ha unido de modo nuevo a los discípulos, destinados a convertirse en familia de Jesús mediante la fe” (Spe Salvi, 50)

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