DOMINGO DE PASCUA (5 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 10,34.37-43 (“Jesús de Nazaret… pasó haciendo el bien… Nosotros somos testigos… Dios lo resucitó al tercer día”); Col 3,1-4 (“Habéis resucitado con Cristo… Vuestra vida está oculta con Cristo en Dios… Cristo es vuestra vida”) / 1Cor 5,7 (“Purificaos de la levadura vieja, para ser masa nueva; pues sois ázimos. Porque nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado”); Jn 20,1-9 (“El discípulo a quien Jesús amaba… entró en el sepulcro… vio y creyó”)

Contemplación, vivencia, misión: El anuncio de la resurrección de Jesús continúa en la historia humana por medio de sus discípulos (“bautizados”, que viven en Él). Cristiano es quien ha encontrado a Cristo Resucitado, especialmente al escuchar su Palabra y vivir la Eucaristía el “domingo” (“día del Señor” resucitado) para ser pan partido entre los hermanos. Para encontrarle en estos signos “pobres”, como en el sepulcro vacío, se necesita la fe y amor del discípulo amado: “Entró,.. vio y creyó”.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El discípulo amado “la recibió en su casa” (Jn 19,27), es decir, “en comunión de vida”, en familia. “Reina del cielo, alégrate… ha resucitado”. Ella sólo se alegra si la dejamos entrar para ayudarnos a creer y resucitar con Cristo.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: El “discípulo amado”, que tiene el corazón unificado por Cristo y su Espíritu de amor, sabe encontrar a Cristo Resucitado en los signos pobres de cada día (sepulcro vacío, “lienzos” y “sudario” en la comunidad eclesial de hermanos).

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