Martes primera semana de Pascua (7 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 2,36-41 (“A este Jesús que han crucificado, Dios lo ha hecho Señor… Convertíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo”); Jn 20,11-18 (Jesús a Magdalena: “Ve a decir a mis hermanos: subo a mi Padre y a vuestro Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: María Magdalena fue la primera en anunciar a los discípulos (los “hermanos”) que Cristo había resucitado. Pedro, después de Pentecostés, fue el primero en anunciar a Cristo Resucitado y tuvo la audacia de urgir a “abrirse” (convertirse) al proyecto de Dios para “configurarse” (bautizarse) en Cristo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Pedro, con los demás discípulos y algunas mujeres (entre ellas, la Magdalena), se formaron en el Cenáculo para ser testigos coherentes del Resucitado, “orando en sintonía con la Madre de Jesús” (Hech 1,14).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Cristo resucitado “cuestiona” el corazón de cada ser humano. Ser testigo de Cristo Resucitado, comporta expresar en la propia vida un cambio que sólo puede realizar el Espíritu de amor enviado por el mismo Jesús.

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