Viernes semana priera de Pascua (10 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 4,1-12 (“No hay otro nombre -Jesús- por el que debamos salvarnos”); Jn 21,1-14 (“Es el Señor… Venid y comed”)

Contemplación, vivencia, misión: La “salvación” es el mismo “Jesús” en persona. Todas las “semillas” salvíficas que Dios ya ha sembrado en corazones y culturas, son “preparación evangélica”, que necesita recibir una nueva gracia para dar el salto a la fe. Pero a Él nada ni nadie le puede suplir como único “Salvador del mundo” (Jn 4,42). “Ver” a Jesús en la bruma del lago es como “creer” en su resurrección, como cuando el “discípulo amado” vio sus lienzos en el sepulcro vacío y “creyó”. Jesús se ha hecho “pan de vida” para todos; se le descubre presente, cuando nos convertimos en pan partido para los hermanos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La Palabra que, ante la mirada de su Madre, “enmudeció” en la cruz, es ahora “pan de vida”. Y todavía conserva “el sabor de la Virgen Madre” (San Juan de Ávila).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: El nombre de “Jesús” se lo comunicó el ángel a María cuando ella concibió por obra del Espíritu Santo (cfr. Lc 1,31.35) y abrió su corazón a la Palabra de Dios (cfr. Lc 1,38).

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