Sábado semana primera de Pascua (11 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 4,13-21(“No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”); Mc 16,9-15 (“Estando a la mesa se les apareció y les echó en cara su incredulidad… Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe en Cristo resucitado presente, también ahora en nuestra historia, es un don, un regalo suyo, que pide y hace posible nuestra respuesta de fe vivida. A los Apóstoles les costó mucho creer. O les parecía ver un fantasma o no aceptaban el testimonio de otros hermanos. Estos instrumentos débiles (de todos los tiempos) son los escogidos para comunicar a todos el don de la fe. “La fe se fortalece dándola” (San Juan Pablo II, RMi 2).

*En el día a día con la Madre de Jesús: La fe de María fue así, dejándose sorprender por Dios (cfr. Lc 1,45). Ella es “modelo de fe viva” (San Juan Pablo II). Es la fe que Jesús nos comunica y que da sentido gozoso a nuestro existir.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: El tiempo de Pascua es como un momento de “concilio” (o de postconcilio), “un soplo del Espíritu Santo”, donde se experimenta la presencia de Cristo Resucitado. Toda la vocaciones cristianas, pero especialmente “la vida consagrada ha puesto en marcha un fructífero proceso de renovación, con sus luces y sombras, ha sido un tiempo de gracia, marcado por la presencia del Espíritu” (Papa Francisco, Carta Apostólica, I,1)

Los comentarios están cerrados.