TERESA DE JESÚS, MENSAJE DE MISERICODIA

NO DUDAR DE SU AMOR Y COMPARTIR ESTE AMOR
“Muchas veces me templa el sentimiento de mis grandes culpas, el contento que me da se entienda la muchedumbre de vuestras misericordias” (Vida, cap.4,3). “Muchas veces he pensado espantada de la gran misericordia de Dios” (Vida, cap.4,10).

“Bendito seáis por siempre, que aunque os dejaba yo a Vos, no me dejasteis Vos a mí tan del todo que no me tornase a levantar, con darme Vos siempre la mano” (Vida, cap.6,9).

“Veo claro la gran misericordia que el Señor hizo conmigo” (Vida, cap.8,2). “De la misericordia del Señor nunca desconfié” (Vida, cap.9,7).

“Mientras mayor mal, más resplandece el gran bien de vuestras misericordias ¡Y con cuánta razón las puedo yo para siempre cantar!” (Vida, cap.14,10).

“El alma que conoce sus fragilidades se hace devota de la Reina del cielo, para que aplaque la divina Justicia” (Vida, cap.19,5). “Basta ya para ver sus grandes misericordias… que ha perdonado tanta ingratitud” (Vida, cap.19,10).

“Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán que se puso en lo primero para padecer, todo se puede sufrir, es ayuda y da esfuerzo; nunca falta, es amigo verdadero” (Vida, cap.22,6).

“Quiso el Señor yo viese… de dónde me había librado su misericordia” (Vida, cap.32,3). “El que os ama de verdad, Bien mío, seguro va por ancho camino y real … no ha tropezado tantico, cuando le dais, Vos, Señor, la mano” (Vida, cap.35,14). “El Señor… nunca en las tribulaciones me dejó de socorrer” (Vida, cap.36,9).

“Dios de misericordia, habedla de esta pecadorcilla, gusanillo que así se os atreve… habed lástima de tantas almas como se pierden y favoreced vuestra Iglesia. No permitáis ya más daños en la cristiandad” (Camino, cap.3).

“Miraos ha Él… y olvidará sus dolores para consolar los vuestros, sólo porque os vais vos con Él a consolar y volvéis la cabeza a mirarle” (Camino, cap.26, 5). “Si nos tornamos a Él, como el hijo pródigo, hanos de perdonar” (Camino, cap.27,2). “De balde me habéis, Señor, de perdonar; aquí cabe bien vuestra misericordia” (Camino, cap.36,2).

“Atajad el pensamiento de vuestra miseria lo más que pudiereis y ponedle en la misericordia de Dios” (Camino, cap.36,3).

“Es… tanta su misericordia y bondad, que aun estándonos en nuestros pasatiempos… no nos deja de llamar” (Moradas II, cap.1,2). “Confíen en la misericordia de Dios, y nonada en sí” (Moradas II, cap.2,9).

“Bien sabe su Majestad que sólo puedo presumir de su misericordia” (Moradas III, cap.1, 3). “Muchas veces quiere Dios que sus escogidos sientan su miseria… Esto tengo yo por gran misericordia” (Moradas III, cap.2,2).

“Pedir como pobres necesitados delante de un grande y rico emperador y luego bajar los ojos y esperar con humildad” (Moradas IV, cap.3,5).

“Ningún remedio hay en esta tempestad, sino aguardar a la misericordia de Dios” (Moradas VI, cap.1,10).

“La misericordia de Dios nunca falta a los que en él esperan” (Moradas VI, cap.1,13). “No ande el alma espantada, sino confiada en la misericordia del Señor” (Moradas VI, cap.3,17).

“Miremos su misericordia y grandeza y nuestra bajeza, y denos Él lo que quisiere, siquiera haya agua, siquiera sequedad. Él sabe mejor lo que nos conviene” (Moradas VI, cap.6,9).

“Harta misericordia la hace (el Señor) de nunca irse de con ella” (Moradas VII, cap.1,9). “No os negará su misericordia, si tenéis confianza en él” (Fundaciones, cap.27,12).  “Resplandezca en mí vuestra misericordia” (Exclamaciones 8,3).

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