Lunes semana segunda de Pascua (13 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 4,23-31 (“Quedaron llenos del Espíritu Santo y predicaban la palabra de Dios con audacia”); Jn 3,1-8 (“El que no nazca de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús Resucitado nos regala lo mejor que tiene: su misma vida divina como relación de donación al Padre. Es la “vida nueva” como “nacimiento nuevo” en el Espíritu Santo. Nacemos a esta nueva vida recibiendo la Palabra en el corazón; entonces no hay rebajas en la entrega ni fronteras en la misión.

*En el día a día con la Madre de Jesús: San Juan Pablo II, en su encíclica mariana “Redemptoris Mater”, propone aceptar la “mediación materna” de María en “comunión de vida” con ella, cuya “presencia” es “activa y materna”, y consiste en “dejarla entrar”, para que prolongue en nosotros (en la Iglesia) su “nueva maternidad”.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Jesús resucitado vive en el corazón y en la comunidad comunicando su Espíritu de amor. El amor se demuestra en la donación y en el compartir. Entonces nos hacemos transparencia de Jesús bajo la acción del Espíritu Santo.

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