Martes segunda semana de Pascua (14 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 4,32-37 (“La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma”); Jn 3,7-15 (“Tiene que ser levantado el hijo del hombre” )

Contemplación, vivencia, misión: Jesús resucitado, que murió en la cruz, sigue siendo el punto de referencia para la propia salvación y para la vida de comunión fraterna. “Mirarle” levantado de la tierra, equivale a salir de sí mismo, para vivir en él una vida nueva. Sólo así se aprende a compartir la misma vida con todos los hermanos, hasta ser “un solo corazón y una sola alma” (Hech 4,32).

*En el día a día con la Madre de Jesús: Vivir en comunidad teniendo “un solo corazón”, es posible si María está presente (Hech 1,14). “Mirar” con fe a Jesús muerto y resucitado, se aprende “estando de pie” con la Madre de Jesús (Jn 19,25).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Un corazón unificado construye la propia familia o comunidad que se concreta en “un solo corazón y una sola alma”. Es la “comunión” que refleja la vida íntima de Dios Amor: viviendo en el Espíritu, por Cristo, al Padre (cfr. Efes 2,18).

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