Miércoles semana segunda de Pascua (15 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 5,17-26 (“Id y decid al pueblo todo lo referente a esta nueva vida”); Jn 3,16-21 (“Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único”)

Contemplación, vivencia, misión: Quien se ha dejado conquistar por Cristo, ya no puede prescindir de él. En Jesús, desde Encarnación hasta la cruz, todo es epifanía personal de Dios Amor, “rostro de la Misrericordia”. Con esta perspectiva, la creación y la historia se insertan en un designio de amor. Es la “nueva vida” y la verdadera historia. Dios se nos da él mismo en sus dones. Las expresiones pasan, como las flores que se marchitan. La Palabra personal y amorosa de Dios (que es Jesús) ya no pasa.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Este “misterio” abre sus secretos a quien se une al “sí” de María. “A partir del «fiat» de la humilde Esclava del Señor, la humanidad comienza su retorno a Dios” (Pablo VI, MC 28)

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: El Espíritu Santo “glorifica” a Jesús (Jn 16,14) comunicándonos su mismo modo de amar: “Nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos” (Jn 15,13)

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