Sábado semana segunda de Pascua (18 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 6,1-7 (“Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra”); Jn 6,16-21 (“Soy yo, no temáis”)

Contemplación, vivencia, misión: Cada discípulo de Cristo es una historia de su presencia como resucitado. Quien cree en él y le ama de verdad, no encuentra fantasmas, sino huellas de su presencia. Si el apóstol se dedica a amarle y hacerle amar, entonces “experimenta la presencia de Cristo que lo acompaña en todo momento de su vida” (San Juan Pablo II, RMi 88).

*En el día a día con la Madre de Jesús: La “presencia” de María es “activa y materna” (San Juan Pablo II, RMa 1 y 24).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: La “unidad de vida” (PO 14)  es como la vida de los Apóstoles dedicada a amar y hacer amar al Señor: “Toda forma de vida consagrada ha nacido de la llamada del Espíritu a seguir a Cristo” (Papa Francisco, Carta Apostólica, I,2)

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