Lunes semana tercera de Pascua (20 abrl 2015)

De Corazón a corazón: Hech 6,8-15 (Esteban ante el Sanedrín: “Vieron su rostro como el de un ángel”); Jn 6,22-29 (“La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado”)

Contemplación, vivencia, misión: El diácono Estaban era exponente de aquella comunidad eclesial donde todos eran “un solo corazón y una sola alma” (Hech 4,32), fruto de una fe vivida en donación. Así podían ser auténticos “testigos”, “enviados” para anunciar “con audacia” a Cristo Resucitado e invitar a creer en él. Quien ama a todos como Jesús, no tiene miedos enfermizos.

*En el día a día con la Madre de Jesús: María “durante muchos años, permaneció en intimidad con el misterio de su Hijo, y avanzaba en su itinerario de fe… María que con José vivía en la casa de Nazaret” (San Juan Pablo II, RMa 17).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Quien habla en sintonía con el Corazón de Cristo, está movido por su Espíritu de amor que no tiene fronteras. “Así como Jesús, movido por esta compasión, ofreció su palabra, curó a los enfermos, dio pan para comer, entregó su propia vida, así también los fundadores se han puesto al servicio de la humanidad allá donde el Espíritu les enviaba, y de las más diversas maneras” (Papa Francisco, Carta Apostólica, I,2)

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