Martes semana tercera de Pascua (21 abril 2015, S. Anselmo)

De Corazón a corazón: Hech 7,51-8,1 (San Esteban: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado"); Jn 6,30-35 ("Yo soy el pan de la vida; el que venga a mí, no tendrá hambre")

Contemplación, vivencia, misión: Quien encuentra a Jesús, encuentra el sentido de la vida y de la historia. En los mismos atropellos e injusticias, como en el martirio de San Esteban, se vislumbra por la fe la posibilidad de hacer de la vida una donación, amando y perdonando como Jesús. Saulo se convirtiría en San Pablo, gracias también a la oblación y perdón martirial del diácono Esteban.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Con María aprendemos a caminar acompañados por Cristo. Como hijos suyos, somos "hacienda de sus entrañas" (San Juan de Ávila, Sermón 70). Comemos el “pan de vida” que se formó en su seno.

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: A Jesús no se le comprende, si no es entrando en relación íntima con Él. Creer es “conocerle” aceptándolo con el corazón, dejarse sorprender por su Espíritu de amor que conduce a dar la vida amando y perdonando.

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