Miércoles semana tercera de Pascua (22 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 8,1-8 ("Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra"); Jn 6,35-40 ("El que venga a mí no lo echaré fuera… lo resucitaré")

Contemplación, vivencia, misión: La "Verdad", que es el mismo Jesús en persona, se expande más allá de las fronteras de nuestra fe. El Señor se sirve de nuestras dificultades y "exilios". "La Palabra de Dios no está encadenada" (2Tim 2,9). La seguridad de la esperanza en Cristo Resucitado da sentido a la vida y hace fecundas nuestras cruces.

*En el día a día con la Madre de Jesús: En nuestro itinerario está siempre Ella: "Todos los que somos hermanos de Jesucristo… somos hijos de la Virgen" (S. Juan de Ávila, Sermón 62).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Hay que aprender a respirar fuerte y caminar cantando con el corazón esperanzado, porque “el Espíritu del Señor ha llenado la tierra” (Sab 1,7); “tu Espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana” (Salmo 143,10)

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