Viernes semana tercera de Pascua (24 abril 2015)

De Corazón a corazón: Hech 9,1-20 (“Yo soy Jesús a quien tú persigues”); Jn 6,52-59 (“Quien me coma, vivirá por mí”)

Contemplación, vivencia, misión: El encuentro con Cristo es una sorpresa que Él mismo hace posible, suscitando en cada corazón el deseo de una vida auténtica. Quien busca la verdad, le busca a Él. Después de un primer encuentro, por la fe y el bautismo, hay que crecer en esta vivencia, no sólo como sintonía, sino especialmente como entrega personal y participación en su misma vida. Es un proceso de continua “conversión” hacia una donación total, que es posible gracias a Él presente en la Eucaristía.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La intimidad con Cristo se aprende en sintonía con el Corazón materno de María: “San Luís María Grignion de Montfort proponía a los cristianos la consagración a Cristo por manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente el compromiso del bautismo” (San Juan Pablo II, RMa 48).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Quien cree en Cristo y recibe en el corazón, de parte del Padre, su Espíritu de amor, su Palabra y su Eucaristía, entonces participa de su misma vida.

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