Domingo cuarto de Pascua (26 abril 2015, Domingo de las Vocaciones)

De Corazón a corazón: Hech 4,8-12 ("No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos"); 1Jn 3,1-2 ("Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, porque¡lo somos"); Jn 10,11-18 ("Yo soy el Buen pastor… Tengo otras ovejas… Doy mi vida para volverla a tomar")

Conemplación, vivencia, misión: Dios mismo se ha hecho Pastor de su pueblo, hasta dar la vida por sus ovejas. Sólo él puede comunicar la salvación integral y trascendente, haciéndonos hijos en el Hijo. Ninguna cultura religiosa ha llegado a tanto. Su donación sacrificial ha borrado nuestro pecado y nos ha hecho partícipes de su misma vida divina. Se necesitan “vocaciones” a modo de signos personales y “visibilidad” de esta realidad de gracia en un mundo que pide “iconos” (no “ídolos”).

En el día a día con la Madre de Jesús: “La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida” (Papa Francisco, Mensaje Vocaciones 2015)

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: “Escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios” (Mensaje Vocaciones 2015)

Anuncios

Los comentarios están cerrados.