Martes semana cuarta de Pascua (28 abril 2015, S. Luís Mª)

De Corazón a corazón: Hech 11,19-26 (“Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de cristianos”); Jn 10,22-30 (“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen… Mi Padre me las ha dado”)

Contemplación, vivencia, misión: Escuchar y seguir es la clave de toda vocación "cristiana". Encerrase en las propias preferencias (aunque fueran ideas geniales), equivaldría a construirse sobre arenas movedizas. El ser humano se realiza amando. Y cuando Cristo llama, quien le escucha y le sigue se fundamenta sobre la roca del verdadero Amigo que nunca abandona. La vocación de seguir a Cristo se guarda en el Corazón de su Madre y nuestra, como parte integrante de su misma maternidad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: "Mirémonos, padres, de pies a cabeza, ánima y cuerpo, y vernos hemos hechos semejables a la sacratísima Virgen María, que con sus palabras trajo a Dios a su vientre… Y el sacerdote le trae con las palabras de la consagración" (S. Juan de Ávila, Plática 1ª).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Cuando un cristiano hace de la vida un "sí", Jesús nace en él y, por él, en muchos corazones. El Espíritu Santo, comunicado por Jesús, nos injerta en el corazón de Dios.

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