Jueves semana cuarta de Pascua (30 abril 2015, S.Pío V)

De Corazón a corazón: Hech 13,13-25 (“Dios ha suscitado un Salvador, Jesús”); Jn 13,16-20 (“Yo conozco a los que he elegido… el que acoja a quien yo envíe, me acoge a mí”)

Contemplación, vivencia, misión: En realidad, no hay "salvación" plena si no es en "Jesús" ("Salvador"). Dios Amor ha sembrado semillas y huellas de esta salvación en todos los pueblos; pero todo lleva a Jesús, el único "Salvador", Dios hecho hombre. El que sigue al Señor, está llamado a ser su transparencia y destello. Nos ha elegido para amarle y hacerle amar. Entonces la vida ordinaria se hace fecunda en el gozo de la esperanza y recobra su sentido pleno.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La vocación apostólica se tiene que vivir con el "amor maternal" de María y de la Iglesia: "La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres" (LG 65; cfr. RMi 92).

*El camino del corazón, fidelidad al Espíritu: Los latidos del Corazón de Cristo todavía afloran en sus palabras, pronunciadas hoy con el mismo amor. Un corazón unificado por el Espíritu de amor, se convierte en contemporáneo del mismo Cristo.

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