Sábado cuarta semana de Pascua (2 mayo 2015, S. Atanasio)

De Corazón a corazón: Hech 13,44-52 ("Nos volvemos a los gentiles… Los discípulos quedaron llenos de gozo y del Espíritu Santo"); Jn 14,7-14 ("El que me ha visto a mí, ha visto al Padre")

Contemplación, vivencia, misión: El gozo de un creyente nace de amar y hacer amar a Cristo, tal como es, sin rebajas en su realidad de perfecto Dios, perfecto hombre y único Salvador, que salva al hombre por medio del hombre. Dios Amor se nos ha manifestado así y sólo le acepta de corazón quien se deja sorprender de su amor. Quien no ama a Cristo, no le conoce de verdad. Él conoce amando a “los suyos” y es conocido por ellos cuando le aman.

*El Evangelio en el corazón de la Madre de Jesús: Nadie mejor que Ella nos puede guiar, en nuestro camino de fe, como Madre, intercesora, discípula y maestra, "a quien la Iglesia católica, enseñada por el Espíritu Santo, honra con filial afecto de piedad como a Madre amantísima" (LG 53). Ella escuchó de los labios de Jesús llamar “Padre” a Dios y creyó: “Yo debía estar en la casa de mi Padre” (Lc 2,49).

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