Domingo quinto de Pascua (3 mayo 2015, Stos. Felipe y Santiago)

De Corazón a corazón: Hech 9,26-31 (“Las Iglesias… estaban llenas de la consolación del Espíritu Santo”); 1Jn 3,18-24 (“Amemos con obras… Su mandamiento es que nos amemos unos a otros”); Jn 15,1-8 (“Yo soy la vid… El que permanece en mí y yo en él, éste da mucho fruto”)

Contemplación, vivencia, misión: El camino de Pascua es escuela de intimidad con Cristo resucitado presente. Es relación, amistad, sintonía, imitación, configuración, transformación. Fuera de esta órbita cristocéntrica, todo sería caos, fracaso y esterilidad. La paz en el mundo se siembra desde un corazón unificado por el Espíritu de amor.

* El Evangelio en el Corazón de la Madre de Jesús: Cuando un cristiano hace de la vida un “sí”, como el de María, Jesús nace en él y, por él, en muchos corazones, por obra del Espíritu Santo. (María) “Custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús. Su canto de alabanza, en el umbral de la casa de Isabel, estuvo dedicado a la misericordia que se extiende «de generación en generación» (Lc 1,50).También nosotros estábamos presentes en aquellas palabras proféticas de la Virgen María” (Papa Francisco, Misericordiae vultus, n.24)

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