Lunes semana quinta de Pascua (4 mayo 2015)

De Corazón a corazón: Hech 14,5-18 ("Anunciaban la Buena Nueva… Os predicamos que os volváis al Dios vivo"); Jn 14,21-26 ("Si alguno me ama, yo me manifestaré a él… mi Padre le amará, vendremos a él y haremos en el nuestra morada")

Contemplación, vivencia, misión: Lo más hermoso que nos ha regalado Dios es ser sus hijos, participar de su misma vida, tenerle presente en nosotros mismos como en su propio “hogar”, donde él convive y se da a sí mismo. Es la “Buena Nueva” que nos ha traído Jesús. Amando a Jesús, el Hijo de Dios hecho nuestro hermano, le conocemos a él de verdad y entramos a forma parte de la familia de Dios “vivo” que es “Amor”: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sólo el Espíritu Santo, comunicado por Jesús, nos puede revelar el significado pleno de su mensaje.

*El Evangelio en el corazón de la Madre de Jesús: Con la ayuda de María, aprendemos a vivir con Dios como en el "hogar" de Nazaret, la "casa solariega" de la Sagrada Familia. “Cercana a Cristo, junto con José, en la vida oculta de Nazaret, presente al lado del Hijo en los momentos cruciales de su vida pública, la Virgen es maestra de seguimiento incondicional y de servicio asiduo” (San Juan Pablo II, Vita Consecrata 28)

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