Martes semana quinta de Pascua (5 mayo 2015)

De Corazón a corazón: Hech 14,19-28 ("Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios"); Jn 14,27-31 ("No se turbe vuestro corazón… Me voy y volveré a vosotros")

Contemplación, vivencia, misión: La vida es un juego de luces y sombras, de presencias y ausencias. Jesús es la clave: cuando sentimos su ausencia, en realidad es que está más presente para hacernos colaboradores de la redención. La salvación del mundo no se realiza sin la ofrenda de la propia vida (cfr. Heb 9,22). Sería iluso intentar cambiar el mundo sin cambiar el propio corazón.

*El Evangelio en el corazón de la Madre de Jesús: Si afrontando nuestras dificultades con amor, colaboramos con Ella en la nueva creación: "Se consagró totalmente a sí misma, cual, esclava del Señor, a la Persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con El y bajo El, por la gracia de Dios omnipotente" (LG 56). Ella colaboró compartiendo dolorosamente el camino “pascual” de Jesús, quien es siempre “Dios con nosotros” (Emmanuel) especialmente cuanto parece “ausente”.

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