Sábado semana quinta de Pascua (9 mayo 2015)

De Corazón a corazón: Hech 16,1-10 (“Las iglesias se afianzaban en la fe… Pasa a Macedonia y ayúdanos”); Jn 15,18-21 (“Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros… todo esto lo harán por causa de mi nombre”)

Contemplación, vivencia, misión: No se da un paso certero en la santificación y en la misión, si no está marcado por la cruz del sacrificio asumido como donación. Quien no piensa como Jesús, no entiende lo de sufrir amando y perdonando. El mejor premio que nos puede tocar es el de correr la misma suerte del Señor.

*El Evangelio en el corazón de la Madre de Jesús: En las dificultades descubrimos que Jesús nos invita, como a María, a correr su misma suerte, a sufrir su misma “espada” (Lc 2,35). Entonces a Ella la sentiremos muy cercana: “Os será muy verdadera Madre en todas vuestras necesidades” (S. Juan de Ávila, Audi Filia, cap.59).

 

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