Miércoles semana sexta de Pascua (13 mayo, Virgen de Fátima)

De Corazón a corazón: Hech 17,15.22-18,1 (En el Areópago, Pablo anuncia al "Dios desconocido" revelado por Jesús resucitado); Jn 16,12-15 (“El Espíritu de la verdad os guiará a la verdad plena… recibirá de lo mío y os lo anunciará”)

Contemplación, vivencia, misión: Predicar a Cristo Resucitado tiene sus riesgos. En el Areópago de Atenas, algunos se mofaron de Pablo. Pero sólo Jesús es el Hijo que ha visto al Padre y que nos lo puede dar a conocer. La búsqueda y el deseo de Dios (o de la trascendencia) está en todos los corazones y en todas las culturas; a veces es búsqueda dolorosa y entre nubarrones. La novedad que aporta Jesús es que Dios viene en busca del hombre. En el misterio de Cristo, muerto y resucitado, se ha desvelado todo el misterio del hombre y de su historia.

*En el Cenáculo con María hacia Pentecostés: El Espíritu Santo, que formó a Jesús en el seno de María, es quien guía a la verdad plena, que es el mismo Jesús como epifanía personal del Padre y también centro de la creación y de la historia. Cuando se medita el evangelio con el corazón abierto de par en par, como María (cfr. Lc 2,19.41), Jesús entra como en su propia casa.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.