Sábado semana séptima de Pascua (23 mayo 2015)

De Corazón a corazón: Hech 28,16-31 (“Por la esperanza de Israel llevo estas cadenas… predicaba con toda valentía”); Jn 21,20-25 (“Tú, sígueme… Su testimonio es verdadero”)

Contemplación, vivencia, misión: Las vidas de los apóstoles de Cristo (como Pedro, Pablo y Juan) están escritas en el corazón de Dios. No necesitan placas conmemorativas. Pedro siguió al Señor dejándolo todo por Él. Pablo, “encadenado”, daba testimonio de Jesús. Juan nos ha dejado un Evangelio donde siguen palpitando los latidos del Corazón del Señor, auscultados en sintonía con sus amores. Estos testimonios son “verdaderos”, ratificados con una vida de fidelidad al Espíritu de Amor.

*En el Cenáculo con María hacia Pentecostés: La audacia nace de la humildad y de la verdad de la donación. Se necesita experiencia de “Cenáculo” con María, para hacer de la vida un “sí” materno y fecundo, que va más allá del éxito inmediato.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.